martes, 5 de julio de 2011

de piojos no se habla



Si mi madre me viera escribiendo sobre los piojos se muere, ella es de la época en que nadie los nombraba, se ocultaba, los varones desaparecían dos o tres días de la escuela y volvían rapados a la vida…aún en pleno invierno. Las nenas con rodetes tirantes, pelos más cortos o pañuelos en la cabeza. De "eso" no se hablaba, por lo menos en voz alta, era un tema relacionado con la suciedad y la mugre. Más tarde miles de chicos sufrieron la pestilencia del kerosene en la cabeza, y algunos ¡hasta con quemaduras! todo evoluciona pero como las cucarachas, creo que si hay una bomba nuclear, ellos sobrevivirían.
Hoy en día las madres lo hablan a viva voz, no hacen faltar a un crío a la escuela ni de casualidad y le echan la culpa a los areneros, a las otras madres, a las piletas, a los cumpleaños, a la escuela, a la vida, a la época del año y, mucho de lo que se repite es de pura ignorancia o por “no querer saber”
Argumentos:
1- “las fábricas que venden antipiojicidas, los arrojan en los areneros de las plazas para vender más” (alguien tiene fotos de éste complot mundial) ¿el que trabaja de eso se llamará: “sembrador de piojos”? ¿qué obra social tendrá?¿ empleados de comercio?
2- ¡Se contagian en la escuela! El lunes viene lleno de piojos ¡tendrían que fumigar las escuelas el fin de semana! Si los piojos tienen que tener un cuero cabelludo a mano para alimentarse, por ende en las escuelas el fin de semana los piojos se mueren…
3-¡Le saltan de la cabeza de los compañeros!: ¿se agarró piojos o saltamontes?, los piojos no saltan, quien haya sacado uno de una cabeza, y ve a esa porquería que solamente chupa sangre y pone huevos moverse centímetros se da cuenta que es incapaz de dar un salto aunque sea de pocos milímetros.
Y así sigue la historia…
Pero empecemos por el principio, el tema inicia así: cuando uno no es madre y no ha tenido hermanos menores piojosos, piensa que cuando sea progenitora sus hijos no tendrán éstos bichos….sos madre, tú hijo se rasca, pensás que es alergia a alguno de los componentes del champú, cambiás de marca, y cuando inspeccionas te encontrás con un piojo. Ya culpás a la vecina, al cumpleaños de la semana pasada, a quien haya venido de visita que tiene niños a diez km de distancia y empezás a repetir sin saber: le "saltaron" de algún lado…
Pero el tema es que si despiojaste a tú hijo y justo se enfermó y faltó una semana entera a clase y no vió a nadie: tiene piojos igual.
Entonces ante la vergüenza, vas a la farmacia y preguntás por algún método natural, porque ya probaste el vinagre, el peine fino, y la farmacéutica te vende la mentirosa cuasi amarga y te dice que la mezcles con vinagre, la dejés macerar quince días y le pasés con un algodón….creés que has encontrado el famoso método natural, sí, vos solita, pero la cuasi amarga es un invento de los farmacéuticos para sacársela de encima, deben haber comprado veinte toneladas hace años y ¡algún tonto nuevo debe caer! Es como si en la óptica te vendieran monóculos porque están de última moda. Ya voy a encontrar quien es el maléfico que le puso poderes inexistentes a la cuasia y quién la planta y le haré un juicio millonario….seguramente muchas madres de ya adolescentes se unirán a mi demanda…
Luego seguís con esa crema, con un producto natural….o no tan natural….
¡NO HAY PRODUCTOS NATURALES PARA MATAR ESTOS BICHOS!
¡Ni intenten con ajo macerado! La única forma con el ajo es comprarte una riestra e ir lanzándoselos a los niños en la cabeza (tengan a mano el teléfono de emergencias médicas por las dudas)
Luego aprendés que el secreto está en eliminar a las LIENDRES, huevitos minúsculos que casi no se ven y que brillan al sol cuando están vivos y se opacan cuando están vacíos. Para éstos se ha implementado un siniestro aparato de tortura, que le dicen: peine fino, de color plateado (que hacen cuasi imposible ver si has cazado una liendre o piojo) en cuyo extremo al pasarlo se meten los piojos, entonces debés calentar una taza de agua y ahí colocar el peine entre pasada y pasada para matar a los escondidos en la hendija.
Si tenés un solo hijo la cosa se pone mal, empiezan las peleas a la hora del peine, porque ese instrumento: le tira, le arranca los pelos, las puntas del peine le hacen mal ¡y es cierto! Nosotras somos algo así como Fredy Crugger y es una tarea que también nos desagrada y un lugar que nunca desearíamos tomar!
Cuando tenés dos o tres críos la tarea es titánica, terminás con olor a producto insecticida hasta en los calzones, calculando los diez minutos por chico y la pasada de peine, y la taza con agua hirviente, y el papel blanco para sacar los piojos del peine y encima, es como los bostezos, le encontraste un piojo y te empieza a picar, desesperadamente…Y para colmo peleada con todos los críos que ya ni se rascan cuando tienen diez piojos y vos crees que te agarró una marabunta cuando tenés tan solo uno. Y si cuando realizás ésta tarea tan desagradable está tu marido, madre, abuela, te dicen: “le estás tirando el pelo al nene, le duele….” No, ¡si a mí me encanta! Además cada crío se retuerce, se aleja, se baja, se sube, se acerca, y uno va haciendo contorsionismo, mientras le promete cosas y le prohíbe otras, para toda su vida.

Vas a la farmacia y le preguntás que producto es casi una bomba nuclear, ya no importa si es natural, de triple receta archivada ó experimental ¡querés eliminarlos! y salís con ese producto que dice: envuelve a las liendres neutralizándolas y disecándolas no dejando que eclosionen y mata los piojos al solo contacto, sintiéndote un poco mal por desearle a un ser vivo tan catastrófico final, pero a la vez feliz por haber encontrado la sustancia exterminadora de tus problemas, ponés el producto y a los tres días tú hijo tiene los mismos piojos o sinó más.
Vas a la dermatóloga y te dice con voz de tonta: “paciencia y peine fino” ¿y que creés que hago en casa, sentarlos a la mesa y ponerles nombre? Porque eso ya es lo único que te falta ¡ si los encontraras a simple vista lo terminaríamos haciendo!
Ya no es de ricos ni de pobres, de limpios o de sucios, de mujeres o de hombres.
Creo que es una pequeña invasión alienígena que empezó hace mucho tiempo viniendo en sus diminutas naves y pronto nos conquistarán... ¡yo me dí por vencida!