sábado, 30 de abril de 2011

Por que no fuí al casamiento del príncipe





Ayer se casó el príncipe de Inglaterra. Y aunque no recibí la invitación (porque no les mandé mi nueva dirección después de la mudanza) estoy segura que si caía vestida con unos de esos sombreros ridículos ya tenía el pase libre y no podrían impedirme la entrada.


En el living tengo un globo terráqueo al que podía engancharlo en una vincha y listo.
Pero decidí no ir. Mi pequeña tenía turno con la dermatóloga y quería que los críos terminaran la tarea para tener el sábado y el domingo libre, cosa que igualmente no ocurrió.
Pero supongamos que hubiera querido ir. ¿Qué me pongo?. La empleada de la pollería de la esquina me ofreció su traje de civil de cuando se casó (hará unos 20 años) puede ser que actualmente volviera a estar de moda…Además sabemos que el buen gusto no reina en esa familia.
¿A quién llamaba para preguntarle como habría que ir vestido?: A algún argentino invitado. En ese caso tenía dos opciones: a la madre de Sarah Ferguson o a la esposa del príncipe Holandés. La primera es grande y con un gusto como de señora mayor, así que optaría por llamarla a Máxima. Calculo que buscando en las páginas blancas de Telecom, estará el número, si es que está a su nombre, ya que las mujeres tendemos a no estar en guía pero sí nuestros maridos..(cosa para analizar en otro momento). Podría también haberla buscado en el Facebook.
Pero la verdad es que no quise molestarla, seguramente estaría viendo si a las nenas les entraban los zapatos del año pasado, para luego salir con la tarjeta de crédito a comprar el calzado de urgencia. Además ella tiene tres nenas, es evidente que heredan de la más grande toda la ropa, pero seguramente a Catherina-Amalia Beatrix Carmen Victoria (así se llama y le dicen Caty me la juego), debe tener alguno prestado de alguna prima o hija de alguna amiga, que hay que subir el ruedo y todo eso.
Máxima tiene muchas amistades y desde ya, le prestarán zapatos, vestidos y accesorios. Por ella no me preocupaba, pero lleva tiempo hacerse la toca y pintárse las uñas de los piés con algodones entre uno y otro mientras les dice a las nenas que terminen la tarea sinó no van a la fiesta!!!, re estresante. ¿Guillermo tendría camisas planchadas?. Cual de los 2 trajes está más presentable para ir a tal evento?
Después miré las fotos y me alegró no haber asistido ya que cuando la ví a la reina vestida de canario, me dí cuenta que estaban esperando que fuera Gladys la bomba tucumana y cantara La pollera amarilla y con ese ritmo que lleva en la sangre hacer un despliegue de sus dotes de bailarina, cosa que yo no podría empardar. Me alegré de no preguntarle a Sarah como vestirme porque se ve que no es muy buena asesorando, sus hijas parecían de caricatura y una de ellas tenía un sombrero que parecía arrancado de una reja (es la de la foto que ilustra éste post).
Además me enteré que por una cuestión de economía habría sólo 17 bocaditos por invitado!!! Que miseria!!!

Me contó una amiga que gastaron tanto en la fiesta que suspenden por ahora la luna de miel, hubieran pensado en hacer algo a la canasta y cada invitado llevaba una tarta o empanadas y alguna gaseosa y/o cerveza y seguramente alguna tía le podía hacer la torta y así irse a Las Toninas o Claromecó en carpa!!! ...Además le mandé un telegrama felicitándolos y les envié por carta simple del Correo Argentino $50 para que juntan para la luna de miel.
Que suerte que me quedé en casa y pude pedir en la rotisería un pollo con papas!!!.

No tuve que viajar, ni pensar con quien dejar a los chicos y el lunes estoy descansada para empezar la semana.!!!!







Agradezco a Verónica Piñeiro haber puesto ésta foto en el facebook que tomé prestada

miércoles, 27 de abril de 2011

el juego de la vida



Hay unos mails que siempre me hacen reír sobre las cosas que hacemos las madres antes de acostarnos y otro que relata como vamos realizando tareas que dejamos por la mitad, porque encontramos alguna más importante en el camino y no concluimos ninguna al finalizar el día, pero nos la pasamos trabajando y no se nota.
A veces uno se da cuenta que no es dueño ni de un segundo de su vida porque en los preparativos para ir a un cumpleaños, un crío se cayó y tuviste que salir corriendo al Sanatorio y los planes cambiaron en 5 segundos.
Muchas veces pienso cuando la gente me pregunta por ejemplo ¿nos reunimos el 27 de mayo a cenar?, que a mí para llegar a esa fecha me falta como 1 año!!!
Creo que las corridas que nos pegamos las madres deberían clasificar como deporte olímpico: entre los kilómetros recorridos, el agotamiento, y el horario rigurosamente milimetrado, además lleva un entrenamiento y concentración digno de un deporte, además: el equipo (subo, mochila, bajo mochila, subo 1 niño, bajo 2, abro baúl meto más mochilas, a éste lo pasan a buscar a tal hora, ya tiene que estar cambiado, éste otro se queda a dormir, el mío va a fútbol con el otro, pero no con el 1º…a la nena la busco en danzas y tiene un cumple 3 horas después pero tiene que bañarse, merendar y hacer la tarea en el medio…y tengo 5 a merendar) el 2do vino con abrigo ¿Dónde está el abrigo de ese chico?)…y sigue, que el mapa para mañana, que la prueba de sociales, que paso el turno de la ginecóloga que pedí hace 2 meses porque me coincide con el cumpleaños de Merenguito y lo paso para cuando?...para cuando no tengan actividad ese día ¿y me los cuida quién?...pero viene el plomero por la pérdida del agua…
Es como un viejo juego de Sega de esos que según la dificultad uno va pasando de nivel, la suerte es que acá uno no muere en el camino, ni va perdiendo vidas, va amando y educando niños. Pero al que dirige mi juego le pediría un par de pantallas de esas más tranquilas, con algunos saltos, un par de monstruos fáciles de sortear, como para tomar aliento para seguir jugando!!!