martes, 12 de febrero de 2008

Esperando "la llamada"


Hace tiempo leía en el blog de Caro, sobre las épocas en que “esperábamos la llamada” y nos sentamos delante del teléfono, levantábamos el tubo para ver si funcionaba, y cuando nos llamaba “otro” que no era el esperado...cortábamos con cualquier excusa. Generalmente esas era “las famosas llamadas de amor” de las épocas en que pocos teníamos teléfono y muchas veces los que lo tenían , era de adorno, porque la mayoría de las veces no les andaban.
Hoy llamé a un lado y les dejé una lista de lugares a donde localizarme: teléfono particular, celular, un mail y por las dudas otro más, porque ahora resulta que tampoco la tecnología nos da seguridad....ese famoso mail nunca llegó ¿a dónde van los mails que no llegan? Al limbo de los mail? Se aparean con los mensajes de texto?, alguien abrirá su correo y recibirá cientos de correos electrónicos con mensajes de amistad, amor, trabajo? Seguramente creerá que son spam y tienen un final ignoto en la papelera de alguien por ejemplo de Bélgica
Hay una suerte de teoría del complot que abarca varias áreas y objetos:
1- mensajes de texto; 2-mails; 3-encendedores; 4- paraguas; 5-algunas llaves; 6- las lapiceras y documentos varios.
Los de los documentos de identidad es fácil, son holgazanes y deciden dormir en nuestras carteras, billeteras o cajones en el amodorramiento eterno del “no me usan”. Pero basta que uno necesite votar o fotocopiarlo para realizar algún trámite “desaparecen” y comienza una suerte de búsqueda contra reloj dentro de carteras, bolsos, cajones y el tipo finalmente tiene SU día de notoriedad anual, en el que adquiere una trascendencia inmerecida; el pasaporte es primo hermano del documento y nos suele jugar la misma treta, para mostrarnos orgulloso que finalmente nos ha ganado: ha vencido y debe ser renovado!!!
Las llaves suelen turnarse en tareas...la “famosa copia por las dudas” termina siendo la más usada porque la “titular” (esa la de hermoso llavero para encontrarla rápido), descansa en los lugares más inverosímiles. Y a la copia (que no la “hemos adornado” para encontrarla fácil), terminará extraviada en algún sitio.
Las biromes (como solemos decirles en Argentina) o lapiceras, estilográficas, bolígrafos o cualquiera sea el seudónimo que usen el resultado es el mismo; son de destino incierto...se amontonan en los lapiceros ubicados estratégicamente frente al teléfono cuando han cesado sus funciones y como nos negamos a creerles garabateamos con fuerza en distintos papeles de dudosa procedencia. En las casas donde hay niños, las madres lanzamos una mirada desesperada a nuestro alrededor buscando “algo que escriba” y ahí aparecen orgullosos los lápices que “no pintan y por ende no escriben”: el amarillito pálido, el color piel, las fibras sin puntas y secas, el pedacito de cerita del piso (que si bien es divina para pintar, escribir no es su fuerte) o “ese lápiz negro mordisqueado y de 5 cm” que está diligente en el final de su existencia, como esos abuelos trabajadores dispuestos a contarnos sus experiencias de vida. Las lapiceras suelen hacer viajes a lugares ignotos llevando publicidad en el lomo, que nunca se les borra, y es así como en el lapicero encontramos las portadoras de las más variadas marcas “que nunca hemos comprado, ni somos clientes y hasta extranjeras”, pero nos hacen reparar en ellas por algunos segundos llenándonos de dudas.
De los paraguas.....sin palabras.....los visibles están SIEMPRE rotos, o no abren o abren demasiado o tienen descocidas las puntas o las varillas quebradas. Ese grande estilo golf que compramos especialmente para no mojarnos ni aunque llueva de costado, que nos salió una fortuna, imposible de desvanecerse, posiblemente aparezca (con suerte) en casa de alguien conocido, pero un día de sol pleno, en el que estemos cargados de paquetes y bolsos y trasladarlo sea tan fácil como llevar una jirafa bajo el brazo.
Volviendo a las llamadas, hemos avanzado pero estamos como antes: ahora se nos plantea otra duda y espera: nos llamaran al Teléfono fijo, al celular a cual mail y nos llegara?

6 comentarios:

Moki Mom dijo...

jajajajajaj, cuànta razón tienen tus palabras

Ivana Carina dijo...

Soy una ennnffeerrma de los mails, los celulares y el teléfono fijo! ajajajjaaa!
No los dejo sonar más de dos veces...
Ok, si estoy en la cocina, por ejem., hasta que llego sorteando toda clase de obstáculos que mi wheelchair no salta, ajajajjaa!, tardo en contestar el fijo, pero solo 4 veces, top! jaja!
Y las biromes, tal cual!!!, amen de los demás utencillos para escribir que usan los retoños!!!
Y ojalá que recibas todo!, mail, llamada celular y fijo! jajajajjaa!
Besotes, loquita mia! ♥♥

franco tirador dijo...

en el teléfono fijo tengo el identificador, pero (como yo también hago) todos los que me llaman usan el famoso *31# ...así que de nada sirve.
En cuanto a las llaves... ¿se acuerdan de ese imperdonable llavero que aparecía (?) cuando uno emitía un silbido?
Paraguas no uso. Y detesto a las que lo usan y andan pinchando ojos indefensos por ahí!
besos... y muy buen post

Caro dijo...

Jajajajajajaja lo de las biromes comparto totalmente!!!!

Una cosa que te olvidaste es de los lavarropas que se alimentan de medias...pero de una!

Caro dijo...

Al franco tirador...
ese llavero lo odié! yo NO SE silbar!!!!
no... no se... no insistan...

Marisol dijo...

Lore!!!!
Tal cual con las lapiceras. La que está cerca del teléfono no anda. Y si andás con un inalámbrico seguro que todas desaparecen de la faz de la tierra. O el marcado de mis hijos que tengo a la vista es aquel que tiene la punta hundida!!

Besos