jueves, 11 de agosto de 2011

El anciano mágico de calle Mendoza


Los martes paso por calle la Mendoza casi siempre a la misma hora, salgo de un lugar y cuando voy a buscar el auto, un par de veces he visto a un hombre muy mayor, esos sin edad, de entre 80 y 100 años, de riguroso traje, muy pintoresco, su andar agachado me hace acordar a la abuela de mi marido: ella estaba firme como estatua cuando permanecía parada, pero al trasladarse, se inclinaba, decía que le daba seguridad. Este hombre camina así, además da unos pasos muy pequeños y seguidos, que parece que no avanza. La primera vez que me lo crucé, entré a un comercio, esperé, me atendieron y cuando salí, él no estaba a más de seis ó siete metros de “donde lo dejé”. Lleva unas bolsas enormes en las manos, me tenté de ofrecerle ayuda, pero con los tiempos que corren, tuve miedo que malinterpretara mi ofrecimiento y vi que él estaba bien, así y todo me alejé con esa sensación de haber podido hacer algo. El martes volví a verlo, aminoré el paso, él me vio y me paró, pensé que me iba a pedir que lo ayudara, no sé…. La sorpresa fue que me ofreció medias, sí medias, de hombres, de mujer, me dijo que eran muy delicadas y pintadas a mano. Yo pensé que las debía comprar y su mujer (un personaje tan o más pintoresco que él) las debía pintar. Acepté que me las mostrara. En un ágil movimiento convirtió la vereda en su comercio, bajó las cajas, las desató y empezó a sacar medias de distintos colores y tamaños. Mi desilusión fue que lo que ofrecía como artesanal, eran medias con dibujos comerciales de las que se encuentran en cualquier sitio. Mi fantasía de la anciana, pintando con sus manos de ángel, desapareció tan rápido como se había instalado en mi mente.

Le compré 3 pares de medias, sacó una billetera con cambio y mientras me daba el vuelto me dijo: “yo paro siempre en el bar de Mendoza y Paraguay, repítamelo”, y me encontré diciendo: “Mendoza y Paraguay”, “me llamo Mario repítamelo”…”se llama Mario”.

Entré al comercio que iba con las medias en la mano y no había nadie, me atendieron rápido y salí calculando a que altura estaría Mario.

Había desaparecido…

2 comentarios:

Ceci dijo...

Y para qué se supone que tenes que retener su nombre y lugar de parada? Para cuando necesites más medias?
Un encanto de personaje, como los hay tantos!
Besito

Lore b dijo...

seguramente ya me adoptó como clienta y me da "su lugar de parada"