jueves, 8 de septiembre de 2011

te empezaron a decir señora...estás en el horno



Seguramente no es de un día para el otro, pero en algún momento te das cuenta que debés estar mayor. Algunos de los síntomas son imperceptibles, otros te cachetean abruptamente como para despertarte de ese sueño inocente de que “nunca te va a llegar”, pero estás “hasta las manos” como dice el dicho.


De repente “no ves” cosas que antes veías y enhebrar una aguja es una tarea titánica y te encontrás con que tú hijo te dice: ¿necesitás ayuda?


Fuiste a más de tres médicos en el año y siempre te duele “algo” (espalda, cuello, cintura) que ya no pasa con Ibuprofeno y en la reunión de amigas el tema salud se toca en algún momento.


Pensaste ir a las Termas, porque el agua es calentita y parece que te calma todo…..eso te delata claramente la edad


La ropa que te parece ideal para vos está en negocios en que sus clientas son personas “grandes”.


Te molesta la música fuerte porque “no se puede conversar”


Te descubriste diciéndole a todos los hijos de tus amigos “Qué grande estás!” Y éstos en vez de correr a saltar a tus brazos y estamparte un beso enorme y jugoso con gusto a chocolate o a algo pegajoso, te dicen que ya tienen una edad cuyo número es dos cifras. ¿En que momento crecieron?


Te parece que todas las personas “de tú edad” están muy avejentadas.


Tus amigos tienen primos de cincuenta ó sesenta años ¿primos?


Te despertás sólo temprano, aunque no tengas que hacer nada, inclusive los fines de semana.


Un buen plan es ver una película sentado en el sillón del living.


Te acobarda salir una noche si hace frío.


Tus amigas son "las chicas" aunque usen dentadura postiza desde hace tiempo.


Te encontrás diciéndole a tus hijos las mismas cosas que decían tus padres: abrigate, ¿Estas son horas de llegar?¡podrías haber llamado! ¿ te llevás todo? ( ¡y él se está llevando tú auto! ), no me gusta esa chica/chico para vos…


Ya no tenés cumpleaños de quince ni graduaciones ni casamientos de amigos. De casualidad te invitan a los de sus hijos y sos un extra.


Sabés claramente que medicamentos toman tus padres y a que hora y en donde están en éste preciso instante y claramente los debés acompañar.


La mayoría de tus amigas hacen yoga o gimnasia en el agua.


Sentís que la tecnología avanza tan rápidamente que ni leyendo el manual terminas de entender el nuevo electrodoméstico y te encontrás pidiéndole a tú hijo que te de las indicaciones básicas (prender/apagar).


Tenés tiempo para cocinar tranquila, limpiar la casa y no hay horarios que te corran.


Podés tomarte vacaciones en cualquier mes del año.


Claro, todavía no te aconsejaron asistir a un taller de memoria, ni te reunís a jugar al Burako con tus amigas, es de a poco, por suerte todavía tengo niños en edad escolar, y aunque algunos síntomas me están tocando el hombro, me hago la distraída.

4 comentarios:

Mariana dijo...

Bianchi... Me deprimiste..... :(

Lore b dijo...

hacete la distraída como yo!!!! si todavía tenemos niños para críar!!!jajajaj (apurémonos antes de que vengan los nietos!!!) jajaj

Mariana dijo...

juajuajuajua ju..a j .u.a.........buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
:)
te mando un beso

Ivana dijo...

Ay, Lore! nunca lei algo tan cierto! no se si reirme o llorar!!!
Besos!!!