miércoles, 30 de marzo de 2011

Cuanto vale tú guardarropa?...desvariando un poco


Hay una publicidad de polvo para lavar ropa que hace ésta pregunta: ¿cuanto vale tú guardarropa?, En la 1º etapa hay una mujer rodeada de su ropa en un jardín y habla de su vestuario como si fuera invaluable. En la 2º la protagonista tiene un vestido celeste de fiesta con una puntilla increíble y cuenta todas las veces que se lo manchó y como lo recuperó gracias a éste producto. No sé quién hizo el comercial, pero la verdad es que yo regalaría toda mi ropa y me iría a comprar nueva, no mucha, la cantidad suficiente para ésta temporada y que pudiera armar conjuntos con más facilidad. Algunas de nosotras tenemos más de lo que necesitamos y menos de lo que querríamos. Reconozcámoslo: la ropa que nos queda chica, no la vamos a usar más!!. Si llegamos a estar en estado físico para ponernos ese pantalón nuevamente (sin tirarnos dentro de él desde el 2º piso y necesitar dos grúas para cerrarlo), nos merecemos un pantalón nuevo, además, ese no va a estar nunca más de moda, o sí: cuando estemos con kilos de más de nuevo. Los vestidos de fiesta pocas veces son de una, se piden prestados y las manchas solamente las saca la tintorería. Además no nos podemos poner siempre lo mismo: o por que estamos con la misma gente o porque es largo y se usa corto, no van más las hombreras, las plumas son de otra época, y si lo reformamos, se nota. Si va a la modista te sale más caro que comprarte uno nuevo ¿y vale la pena? Si no salgo nunca, pero Andrea siempre tiene…. Si metés un vestido de fiesta en un lavarropas y pretendes volverlo a usar, tú papá tiene que ser tintorero sinó, nunca le van a salir las marcas de las arrugas…¡ni con vapor!

Lo mismo sucede con el resto de las cosas: entrás a un local de muebles o ves un programa de esos que renuevan casas y querés cambiar todos tus muebles: más modernos, más sencillos, con más utilidad, pero en cuanto te das cuenta que son de melamina y que se te pelan, no resisten ni medio día de un niño, querés algo rústico, que vaya con muebles tipo country, tapices, flores secas…más de campo, las flores se deshojan, lo rústico es pesado, los tapices se llenan de tierra y cuando lo lavaste la montaña parece sierra y el lago, charco…imposible trasladar una silla sin por lo menos tres miembros varones de la familia presente…Entonces pensás: ¿ y si tuviera unas sillas plegables de esas de caño que se ponen y se sacan cuando hay gente?…hasta que te caen a comer los compañeros jerárquicos de tu marido y te das cuenta que tu casa es precaria como la de un estudiante de facultad en otra ciudad…No había nada más presentable que los muebles antiguos de esos de roble, sencillos y fuertes y a la vez elegantes!!!

Soñás con la casa con terrible fondo, jardín, árboles con frondosa sombra y pileta. Te la pasás sacando yuyos, cortando el césped y esperando a que llueva para que éste se vea bien verde, pero rogando que no crezca porque ya nadie quiere cortar el pasto, debajo de los árboles no crece el césped y es un barrial…Consecuencia: los críos siempre sucios y barro dentro de la casa. La pileta hay que conservarla limpia todo el año, sinó es un juntadero de agua podrida y bichos muertos, ¿y en verano quién la desagota y la limpia?….entonces podemos todo, tiremos abajo ese sucio árbol que pudre el agua de la pileta y te hace gastar una fortuna en mantenimiento y hagamos patio, todo de baldosas, no importa si llueve o no, con algunas macetas (no muchas porque sabemos lo que implica tenerlas lindas) pero no hay ni una gota de sombra y el reflejo te mata y no refresca nunca….pongamos un toldo…pero cuando llueve estamos todos adentro, con semejante patio enorme…toldo metálico y ventiladores y estufas (según el clima), pero se te oscureció la casa…y cuando llueve (aunque caigan dos gotas) parece que martillaran. …Mudémonos a un departamento, sin patio, con un hermoso balcón a la calle y que los ruidos no te dejen dormir y el de arriba que invita amigos y trabaja de tarde total él duerme hasta las 12:00 y parece que el festejo es ¡en tu dormitorio! Y la de atrás como no es propietaria y se le vence pronto el alquiler, no le importa que el baño le pierda agua y en tu pared vayan a nadar peces…el administrador siempre cobra de más y no hace nada…Podemos seguir así 10 hojas… ¡Qué linda era la casa, con jardín, con mi ropa para cuando adelgace!….

3 comentarios:

Ivana dijo...

jajaja! tal cual, Lore! con el tema de la ropa da para escribir un libro y con el resto...otro tanto! dentro de poco vas a ver como tu guardarropas va a ir menguando. Ya te van a empezar a decir (si es que no lo hicieron ya): "ay, que lindo mami! no me regalas?" En realidad es un engaño porque la ropa solo cambia de lugar, no desaparece!

Ceci dijo...

Me hiciste morir de risa!!
Es increíble la de porquerías que juntamos.
Me encantó lo de la precariedad del estudiante de facultad que vive en otra ciudad, me sentí plenamente identificada, yo siempre pense eso.
Besito

Mara dijo...

Hola!!!!!!
Llegue de casualidad y me encanto tu post.
No puedo creer toda la razón que tenés, realmente es para aplaudirte.
Te paso mis soluciones:
- Placard repleto de ropa, que por supuesto no uso, cada vez que abro alguna de sus puertas, prometo que después me voy a tomar un tiempo para sacar todo lo que ya no uso, pero siempre es así, después...
- Adoro mi casa y no la cambiaría bajo ningún punto de vista, me encanta la practicidad, por ese motivo no hay nada colgado en las paredes, ni "adornitos" en los muebles, la limpieza tiene que ser rápida.
Amo mi triplex, pero odio a todos y a cada uno de mis vecinos, jajaja.
Tu blog está muy lindo!!!! Voy a pasar seguido